"cursed be the god that brings so much death and beauty."
Este melancólico poema habita en ese espacio liminal entre la noche y el día, la vida y la muerte, la alegría y la tristeza. El ritmo con el que las imágenes y las palabras aparecen y se desvanecen se sitúa justo en el borde de lo lento, invitando a la meditación, y casi demasiado rápido para captarlo en una primera lectura. Las imágenes, que se funden suavemente unas con otras, contienen umbrales en forma de cercas, costas y ríos, reforzando aún más las fronteras entre los mundos contemplados en este poema.
Sondheim aporta las palabras, los sonidos y las imágenes, mientras que Strasser compone la pieza en Flash en una colaboración exitosa que demuestra que el todo es mayor que la suma de sus partes.
Incluido en The Electronic Literature Collection, Volume 1.
Incluido en The Electronic Literature Collection, Volume 1.