Con este poema, Abrahams desafía nuestra condición ciborg, recordándonos que no estamos tan unidos a las computadoras como podríamos pensar. ¿Cuáles son nuestros puntos de contacto entre nuestros cuerpos y los de nuestras computadoras? Para una computadora personal promedio, consistimos en dedos que pueden presionar botones, deslizarse sobre un trackpad, mover un ratón sobre un escritorio y hablar por un micrófono. A través de estos simples puntos de contacto vivimos vidas simbólicas elaboradas y ricas en entornos virtuales. Pero con toda la variedad de actividades realizadas dentro de las computadoras, el cuerpo hace los mismos movimientos una y otra vez, lo que conduce a lesiones por esfuerzo repetitivo, síndrome del túnel carpiano, mala postura, tensión cervical y otras calamidades corporales.
Este es un poema para leer al final de un largo día frente a la computadora. Su ritmo le ayudará a desacelerar, y los ejercicios le devolverán a su cuerpo.
Featured in Electronic Literature Collection, Volume 2, ELO 2013: Chercher le Texte Virtual Gallery
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